Eco-Viajes

Alameda Palacete (Cáceres): el dulce encanto de los proyectos personales

Situado a 500 m de la monumental Plaza Mayor cacereña, en un recuperado edificio modernista de principios del siglo pasado, el hostal Alameda Palacete refleja en cada uno de sus recovecos el alma de su propietaria, la catalana Rosser Gruart. Gran aficionada a la pintura y a la decoración, Gruart ha convertido sus nueve habitaciones en pequeños homenajes al color y el sosiego.

Fachada
Fachada

Mientras la parte antigua de Cáceres, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace ya 25 años, es un solitario laberinto de callejuelas y adarves donde la vida late sólo a golpe de horarios (los de los funcionarios, o los servicios litúrgicos y museos, o los que marcan los exclusivos restaurantes), la Plaza Mayor pacense parece engullir el ir y venir de ciudadanos y turistas con un ademán de mucha mayor naturalidad: bajo sus soportales van instalándose negocios de hostelería que compiten -y comparten- espacio con algunos otros de los de toda la vida, otorgándole un protagonismo definitivo como corazón de la ciudad.

Muy cerca de ella, saliendo por el vértice de Gabriel y Galán y girando, a la izquierda, por Sancti Espiritu, el viajero desembocará en la calle Margallo, un tiralíneas de casas de dos alturas en el que se alternan algunos edificios depauperados con viviendas de nueva hechura y, también, con otras que arrastran algo más de historia. Como la que, desde el año 2004, ocupa el hostal Alameda Palacete.

Rosser Gruart, catalana afincada hace más de tres lustros en la ciudad, la adquirió sumida en el desdén del abandono, con la ruina y la humedad amenazando sus muros y estancias. La fachada del edificio delata el aliento modernista de sus orígenes: fue construido a principios del pasado siglo y perteneció a una familia de buena posición (al parecer, a la de un juez que ejercía en la cercana localidad del Casar de Cáceres). No se escatimó ni en las decoraciones exteriores ni en los materiales más nobles, del mármol al granito o el lujo del estuco veneciano en la escalera interior.

Y la rehabilitación conservó, allá donde era posible, los suelos hidráulicos de bellos dibujos, las puertas de madera, la yesería de los techos y su altura original (3,20 m), y el frescor del patio (donde el próximo verano comenzarán a servirse cenas de fin de semana amenizadas con música clásica en directo), potenciando las virtudes del lugar: una decoración personalizada fruto del gusto y las habilidades de la propietaria, amplitud de los cuartos de baño, servicio de sábanas y toallas de algodón, desayunos servidos en las habitaciones a petición de los clientes y, por encima de todo, un trato personalizado y cercano que sólo en establecimientos de estas dimensiones es posible manejar con solvencia.

Guart sostiene en la casa uno de sus principios: "decorar no requiere gastar dinero en grandes cantidades". Ha restaurado, una a una, las puertas originales (que conservan hasta los pasamanos), añadiendo vistosos motivos florales en las de los cuartos de baño. Ha seleccionado telas y mandado tapizar sofás con exquisitez; se ha pateado rastrillos y tiendas de antigüedades para encontrar un mueble o una lámpara de mesa que encajara en cada una de las estancias. Ha colgado sus propias pinturas y collages en las habitaciones y baños (obra gráfica que, por cierto, está a disposición de los clientes). Ha conseguido, en suma, ganarle el pulso al tiempo y crear un espacio lleno de calidez y comodidad, a cinco minutos a pie de la Plaza Mayor cacereña, para las seis habitaciones dobles y 3 suites que conforman la gozosa propuesta del hostal Alameda Palacete. Y continúa en la tarea.

UNA PISTA. Si viajas desde Madrid tienes una romántica alternativa al coche particular: el tren. Renfe cuenta con un servicio diario de Regionales que enlaza la capital con Cáceres, vía Plasencia, y que atraviesa -siempre bajo la atenta vigilancia del macizo de Gredos- algunos parajes de singular belleza como el Parque Nacional de Monfragüe o las inmediaciones del embalse de Alcántara. El trayecto dura unas cuatro horas, apenas media hora más que en coche, y te libra de sobresaltos, radares escondidos y de los altos precios de las gasolinas.


 

Hostal Alameda Palacete
General Margallo, 45
10003 Cáceres
Tel. 927 21 16 74

Desde 65 €