Eco-Viajes

Santander: Baños de Ola 2012

Vuelven los "Baños de Ola" a la capital cántabra para animar durante cuatro días el entorno de la playa del Sardinero. La cita será del 11 al 15 de julio, en la terraza de la primera playa del Sardinero, y tendrá como gran protagonista al Palacio de La Magdalena, que conmemora su centenario a lo largo de este año.

Atardecer en Puertochico
Atardecer en Puertochico

Un verano más cobran protagonismo, en el calendario festivo estival santanderino, los tradicionales Baños de Ola que además, en la presente edición tienen un acompañante de lujo, el Palacio de La Magdalena, que en 2012 celebra centenario. Y todo para conmemorar aquel primer anuncio publicado el 17 de julio de 1847 en la Gaceta de Madrid y que pregonaba los beneficios para la salud de los baños en el Cantábrico y así, por unos días, devolver a Santander el ambiente que traían las estancias veraniegas de la reina Victoria Eugenia y don Alfonso de Borbón en el Palacio de La Magdalena.

Como en años anteriores el centro de las actividades será la terraza de la Primera Playa de El Sardinero, donde se concentran las casetas en las que los caballeros podrán hacerse con los típicos canotiers, las damas con sus pamelas y abalorios, y los más atrevidos con trajes de baño a la usanza de hace cien años. No faltarán tampoco el mercado marinero, las competiciones de pala en la arena y las regatas en torno a la península de La Magdalena, así como la música, el cine, el teatro y, para finalizar, la tradicional quema de la falla y los fuegos artificiales.

Las PISTAS de Eco-Viajes

1. La Magdalena. El palacio alojó a la familia real durante sus vacaciones estivales entre 1913 y 1920. La Península es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: es típico tomarse una rueda de churros dando un paseo al atardecer, acercarse hasta el mini-zoo a la hora de la merienda de los leones marinos y sacarse una foto junto a las naves que utilizó el marino cántabro Vital Alsar para emular a Orellana. También hay un tren turístico y, durante el mes de julio, se celebra un interesante concurso de saltos de hípica dentro del recinto del parque. Al caer la tarde la panorámica de la isla y del faro de Mouro depara un momento de romanticismo imprescindible.

2. Playas. Santander vive volcada hacia el mar. Además de los festejos y actividades incluidos en el programa de los Baños de Ola siempre se puede optar por la tranquilidad de sus otros arenales: junto a la primera playa de El Sardinero están la minúscula de La Concha y la del Camello. Y al otro lado de la península la de Los Bikinis, situada frente a la isla de La Torre, y las de los Peligros y La Magdalena, tendidas a los pies del Hotel Real y del paseo que abre la Avenida de la Reina Victoria.

3. MMC (Museo Marítimo del Cantábrico). Situado a dos pasos de la Playa de los Peligros, este centro dedicado a la divulgación oceanográfica es uno de los lugares de moda de la ciudad. Lo mejor, sin duda, son sus grandes tanques submarinos abiertos a la fauna cantábrica pero también se explica la historia de este mar y de sus hombres, cómo ha sido la vida de los pescadores y de qué manera evolucionaron los instrumentos de navegación. Abre de martes a domingo, de 10 a 19:30 h. y la entrada cuesta 6 € (los niños pagan 4 €). Más información: tel. 942 274 962.

4. Palacio de Festivales. La moda que en los años noventa sembró de obras vanguardistas las fachadas litorales de las capitales del norte, desde San Sebastián a A Coruña, dejó junto al Puertochico de Santander este palacio, obra del arquitecto Saénz de Oiza. Aquí se celebra durante el mes de agosto el Festival Internacional de Santander, uno de los más prestigiosos de Europa, con espectáculos de ópera, ballet, teatro y músicas de cámara y sinfónica.

5. Un paseo en barco. La bahía de Santander se plaga de velas cada mañana: pertenecen a los deportistas más jóvenes del Centro de Alto Rendimiento situado junto a la dársena de Molnedo, construida en 1884 y antiguo puerto pesquero. Siguiendo el Paseo de Pereda hacia el centro, junto al Palacete del Embarcadero, parte la lancha que hace la travesía entre la ciudad y los vecinos pueblos de Pedreña y Somo. El paseo cuesta 4,50 € (ida/vuelta), se realiza cada 30 minutos y es una oportunidad excelente para divisar la ciudad desde una perspectiva distinta.

6. Funicular. No hay que desaprovechar la oportunidad para montar en el funicular (gratuito) que discurre entre las calles del Río de la Pila y General Dávila. La parte más alta es un excepcional mirador sobre la bahía santanderina y los tejados de la ciudad, en especial por las tardes. Al comienzo de Río de la Pila está una de las zonas de picoteo de la ciudad y, un poco más allá, la Plaza del Cañadío y sus calles aledañas, centro del mundo del tapeo local.

Más información: Ayuntamiento de Santander