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Llega Halloween, la fiesta más terrorífica del año. Celebración muy americana, ¿o no? El Samaín gallego, de origen celta, podría ser, en realidad, el comienzo de Halloween. ¿Truco o trato?

Cuando las calabazas sonríen terroríficamente comienza la cuenta atrás para celebrar la noche de los espíritus, de las brujas, de los fantasmas. Sí, hablo de Halloween, esa fiesta considerada por muchos un invento americano que poco a poco se ha introducido en nuestras vidas, robando protagonismo a nuestro tradicional y católico "día de Todos los Santos".


No es que ambas celebraciones resulten incompatibles, pero es cierto que Halloween ha adquirido en los últimos años mayor protagonismo. Ya no nos sorprenden los escaparates repletos de calabazas, murciélagos y disfraces de terror o los niños llamando a las casas con la cantinela de "truco o trato" (que, por cierto, siempre resulta ser trato…).


Hace poco he descubierto que en Galicia, mi tierra, existe un Halloween autóctono llamado Samaín. Se trata de una fiesta heredada de la tradición celta y muy arraigada en determinadas zonas de la costa, como es el caso de Cedeira, localidad coruñesa pionera en recuperar esta tradición.





En líneas generales la celebración es similar: noche de terror, muertos vivientes; pero sabréis que en Galicia el tema de los espíritus y la Santa Compaña están muy arraigados, de modo que el Samaín se vive intensamente.


Para los celtas el "Samahín" anunciaba el final de las cosechas y el comienzo de un nuevo año, un período que daba paso al invierno, la mitad oscura del año (de hecho, samahín significa "final del verano"). Durante la celebración se comunicaban con sus antepasados, espíritus a los que accedían a través del druida. Para que los espíritus estuviesen contentos, dejaban comida fuera de las casas. De ahí se supone que parte la tradición de que los niños pidan caramelos de puerta en puerta, aunque otras teorías apuntan a la leyenda de Jack-o´-lantern, un espíritu maligno que, de casa en casa, pedía "trick or treat", y más valía aceptar el trato. El nombre de "Jack el linterna" también fue heredado por las calabazas talladas e iluminadas con una vela.





El Samahín celta fue exportado por los irlandeses a Estados Unidos, de modo que puede ser que Halloween no sea tan americano como pensábamos (al menos en sus orígenes)





Este año Cedeira celebra los 25 años de la recuperación de esta fiesta. No faltarán los talleres de esculpido de calabazas, de maquillaje, máscaras, fantasmas, una ginkana para los más pequeños y el desfile final. Cuidado si asistís; nunca se sabe dónde puede aparecer la Santa Compaña.


Fotografías: Lorena Gracia