Eco-Viajes

Agroturismo Ibarrola Bekoa (Aia) - Foto de Pepo Paz Saz
Agroturismo Ibarrola Bekoa (Aia) - Foto de Pepo Paz Saz

¿Estás pensando en viajar a San Sebastián/Donostia? Seguro que has intentando encontrar plaza en sus abarrotados hoteles y te has quedado con las ganas. Te propongo una alternativa de calidad y a muy buen precio: la que te ofrece el agroturismo alrededor de la capital de Guipúzcoa. Dos casas, dos propuestas diferentes: Ibarrola Bekoa, en Aia, e Itxaspe, en Orio. Toma nota.

El año pasado intenté un par de veces encontrar alojamiento en la capital donostiarra para preparar un reportaje sobre pintxos (al final frustrado). Cuando no coincidía con la semana de tal, lo hacía con no recuerdo qué fiesta o con algún festival. Total, que los precios de las plazas hoteleras resultaban prohibitivos para mi bolsillo y, además, los alojamientos más baratos estaban a tope para las fechas elegidas. Con todo rastreé una opción que os puede resultar interesante en medio del naufragio de la crisis: la iniciativa de tres pensiones con muy buena pinta que se han agrupado bajo el sello de Pensiones con encanto de San Sebastián.

 

Meses después de las primeras intentonas viajé, finalmente, a Guipúzcoa para elaborar un artículo sobre turismo rural en este paraíso verde (trabajo que se publica, por cierto, en el número de febrero de la revista DeViajes, recién llegado a los quioscos). Durante tres días recorrí dos de las comarcas más bellas de la provincia: el Goierri (en el interior, junto al Parque Natural de Aralar) y Urola Costa (entre las desembocaduras de los ríos de Orio y Deva, pura esencia cantábrica y jacobea). Y os puedo sugerir una alternativa de calidad, con garantías y a muy buen precio al atasco hotelero en la capital guiputxi: la del agroturismo.

 

¿Por qué alojarse en un establecimiento de turismo rural cuando viajes en coche a San Sebastián? En primer lugar porque estos establecimientos respetan la esencia del negocio, es decir, son explotaciones agrarias en activo que ofrecen alojamiento, desayuno y la posibilidad, real, de compartir nuestra estancia con sus propietarios. En segundo lugar porque, gracias a la red de autopistas, quedan a tiro de piedra de Donostia (lo que ahorra, ciertamente, una pasta en aparcamientos). Y en tercer lugar porque, además de ofertar unos precios muy ajustados (la relación calidad/precio es de las mejores el país), uno se siente como en el paraíso escuchando ladridos lejanos, disfrutando en la espesura del verde y rodeado por el silencio.

 

Dos ejemplos inmejorables de aquella escapada son los agroturismos Ibarrola Bekoa (en Aia) e Itxaspe (en Orio). Habría más pero los dejo para otro post. Son dos buenos ejemplos porque ofrecen posibilidades radicalmente opuestas. Junto a Nekane y Xabier, en el agroturismo Ibarrola Bekoa, disfruté una de las veladas más agradables de mis idas y venidas por trabajo. Me invitaron a compartir su mesa, situada en la planta baja del centenario caserío que habitan. El menú de la cena fue muy sencillo: huevos de corral fritos, un revuelto de setas, queso curado de oveja y nueces. Sencillo y exquisito. Memorable. Todavía hoy me relamo recordando aquellos huevos caseros con muy poca clara y ese delicioso queso elaborado por un vecino en un pueblo situado a dos pasos.

 

En Ibarrola Bekoa se dedican a la cría de una raza de capones vascos con los que, a principios de diciembre pasado, ganaron el concurso de capones Euskal arraza en la Feria de Santa Lucía de Zumárraga. No me extraña. Como se hubieran llevado también el premio especial a la simpatía. El caserío no tiene desperdicio: cuenta 6 habitaciones y 1 apartamento y uno podría sentirse como en su casa si no estuviera viviendo en un pequeño piso con vistas a otro edificio de ladrillo. Queda a 5 minutos en coche de Zarautz y de la autopista, a dos pasos del Parque Natural de Pagoeta y a un suspiro, caminando, de la ferrería de Agorregi, un lugar con mucha magia.

 

 

 

El agroturismo Itxaspe, a diez minutos reales en coche de Donostia, está situado en un espectacular rincón de la costa guipuzcoana, junto al viejo caserío familiar, en un edificio de nueva construcción que respira aires urbanitas por los cuatro costados. Juan Mari y Maite lo abrieron al público en junio de 2011. Cuenta con seis habitaciones y dos apartamentos independientes y, también, con una bella piscina. Es, probablemente, el lugar de retiro ideal si uno busca la complicidad del Cantábrico y mucho, mucho silencio. Me ofrecieron un vaso de leche (casi) recién ordeñanda y un buen trozo de bizcocho casero de chocolate. No me gusta el chocolate pero hasta repetí...

 

Creo que el gran activo del País Vasco son sus gentes y, sobre todo, esa lengua milenaria, laberíntica y con aromas. Sus paisajes los podemos encontrar en toda la cornisa cantábrica, desde Galicia hasta Cantabria. El mismo mar y sus espumas. Idéntico oleaje. La misma umbría en los bosques. El mismo lomo ceniciento de sus montañas. Lo que singulariza a Euskadi es su lengua y el carácter abierto y hospitalario que encontrarás aquí y allá. Los dueños de Ibarrola Bekoa y de Itxaspe son buenos ejemplos de lo que cuento. Ambos representan a muchísimos de los establecimientos integrados en Nekatur y son, como digo, dos alternativas de calidad si estás pensando viajar a Guipúzcoa. Yo, desde luego, lo tengo claro para la próxima.